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Las mochilas escolares.
Fecha de publicación: 06/09/2008


Presidente del Comité de Seguridad y Prevención de Accidentes de la Asociación Española de Pediatría


Las mochilas escolares que se colocan a la espalda con dos correas para ser apoyadas en el hombro parecen ser, si se usan correctamente, la mejor manera para que los niños puedan trasladar el material escolar, a pesar de las quejas de la mayoría de los padres acerca del excesivo peso de las mismas ya que algunas de ellas sobrepasan el 20-30 % del peso corporal del niño cuando lo recomendable es que no pasen del 10-15% .

Actualmente el material escolar (libros, libretas etc,) que el niño utiliza y que transporta en la mochila varia según el curso que realiza en su centro escolar siendo importante calibrar el peso total de todo ello, ya que si éste es excesivo y la distribución de la misma no es la adecuada, parece ser que todo ello, a la larga, puede causar problemas físicos (especialmente dolores de espalda). Por esta razón es conveniente recomendar a los niños, en un principio, que no carguen la mochila con material escolar que no vayan a necesitar.

Sin embargo hay que destacar el que ciertos datos facilitados por traumatólogos indican que el 40% de los niños entre 10 y 15 años que sufren problemas de espalda su causa no es siempre, única y exclusivamente debida al uso de las mochilas, aunque sí pueden contribuir a su aparición.

Por lo que respecta al tema que nos ocupa, la mochila escolar, y con objeto de evitar molestias, debidas al aumento de la tensión en la zona cervical del niño (cuello y espalda), es preciso en el momento de escogerla tener en cuenta una serie de consideraciones que se reseñan a continuación:


• El armazón de la mochila debe ser anatómico y estar debidamente acolchado en la parte o lado en que se apoya a la espalda del niño.

• La mochila debe apoyarse correctamente a los hombros del niño y quedar situada en la zona baja de la espalda (zona lumbar o entre las caderas).

• Tener en cuenta que el peso de la mochila (con el material escolar  correspondiente) no debe superar el 10-15% del peso total del niño que ha de soportarla para evitar posibles riesgos de lesiones. El mismo niño puede comprobarlo si, cargado con la mochila, aguanta la posición vertical y además tiene que inclinarse para llevarla.

• Por lo que respecta a su tamaño es importante que sea igual o inferior a la espalda del niño, para no superar su eje de gravedad (2ª vértebra lumbar). A la vez es importante tener en cuenta que sus distintos departamentos permitan distribuir uniformemente el material (libros, etc.) para equilibrar el peso total de la misma.

• Las correas o tirantes que se acoplan a los hombros del niño deben ser anchas, acolchadas y sobre todo extensibles para poder llevarlas tensadas y permitir de esta manera mantener la mochila alta y pegada a la parte superior de la espalda (es decir adaptada a la espalda de manera uniforme).. Las correas estrechas pues pueden clavarse en los hombros del niño y a la vez que nunca deben estar flojas (es decir que se muevan de un lado a otro).

• Utilizar siempre una correa o tirante para cada hombro (nunca dos correas sobre un solo hombro) . Hay que rechazar aquellas mochilas que solo tiene una correa que atraviesa diagonalmente el pecho.

• Es conveniente que las mochilas incluyan una correa o cinturón para ser ajustado a la altura del abdomen o pecho . Su objetivo es ayudar a una mejor distribución del peso total entre los grupos musculares del cuerpo.

• Procurar que las mochilas tengan varios compartimientos. Es conveniente colocar aquellos objetos más pesados en el fondo de la mochila y en aquellos compartimientos que estén más cerca de la espalda

 
Por lo que respecta a su uso correcto es conveniente

• El tamaño de la mochila ha ser igual o inferior al torso del niño (nunca ha de sobrepasar su 2º vértebra dorsal)

• Tener siempre en cuenta ,antes de comprar la mochila, las particularidades de cada niño, (peso y talla, si se trata de un niño obeso, si tiene problemas de columna etc.)

• Utilizar siempre las dos manos para coger la mochila e inclinarse para levantarla.

• Colocarse siempre los dos tirantes ya que si se coloca solo uno se produce una asimetría de la carga ,se levanta el hombro y se flexiona lateralmente la columna.
 
• El levantarse, sentarse o pararse con la mochila ya colocada en la espalda debe llevarse a cabo adecuadamente, es decir doblando las rodillas, nunca la cintura.
 
• Utilizar sólo aquel material escolar que se vaya a utilizar durante aquel día (el resto dejarlo en casa) es decir evitar cargas inútiles pues si la mochila es muy pesada el niño se ve obligado a arquear hacia delante su columna vertebral o flexionar hacia delante su cabeza y tronco para compensar el peso.

Otra opción a las mochilas escolares son los carritos con ruedas aunque no cuentan con el beneplácito de los expertos ya que consideran que el niño debe realizar un mayor esfuerzo al subir o bajar las escaleras o bordillos y sus muñecas no están preparadas para el esfuerzo que ello significa (lo que puede dar lugar a la aparición de ciertas lesiones al obligar a llevar el hombro hacia atrás).

Para saber más sobre este tema:

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