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ENTREVISTA CON UN EXPERTO
Las bebidas vegetales un recurso más en una nutrición infantil saludable.

Directora del Departamento Técnico- Cientifico de Casa Santiveri S.L.


Fecha de publicación: 11/06/2014


Infancia Segura: Actualmente, se habla mucho sobre las llamadas bebidas vegetales. Podría aclararme, para entrar en el tema, en qué consisten, para que están indicadas, etc. ?.

R: Actualmente podemos elegir entre una gran variedad de bebidas obtenidas de la trituración de diversos cereales, legumbres y frutos secos como la bebida de arroz, de avena, de soja o de espelta, entre muchas otras. Estas bebidas aportan parte de los nutrientes que contienen los vegetales con que han sido elaboradas: hidratos de carbono complejos, algo de proteína vegetal, poca grasa y de perfil saludable y vitaminas y minerales. Por tanto, las bebidas vegetales son un recurso más en la alimentación de los más pequeños, nutricionalmente muy interesante.

Aunque nos parezcan novedosas, en realidad, tampoco estamos inventado nada ya que muchas de estas bebidas gozan de una antiquísima tradición en diferentes latitudes, incluso vinculada a usos medicinales. Por ejemplo, nuestra popular horchata de chufa ya era consumida por los antiguos egipcios y en la Grecia Clásica se elaboraban muchas variedades de leche de almendras.

 

IS: Las llamadas bebidas, leches…Sería preciso aclarar, en principio, tal terminología. El hecho de que mayoritariamente tales bebidas se nombren popularmente leches vegetales ¿puede dar lugar a confusión?

R: Es verdad que mucha gente las llama “leches vegetales”. Y aunque es una denominación correcta en otros idiomas (en inglés: soy milk en vez de bebida de soja,) en España legalmente sólo se permite para la leche de almendras, por su tradición. La denominación “leche” se reserva exclusivamente a las secreciones de glándulas mamarias de mamíferos (leche de vaca, de cabra, de oveja, etc). Hay una parte importante de sus consumidores habituales que elige tomarlas como sustituto de la leche de vaca y eso hace más fácil que las denominen “leche”.

Por otra parte, el término “bebida vegetal” puede ser tan global que también se presta a confusión. Por ejemplo, no es lo mismo bebida de arroz que agua de arroz y lo mismo pasa con el coco.

 

IS: ¿ Y en que se diferencian la bebida de arroz y el agua de arroz?

R: El agua de arroz que se escurre después de hervir arroz (no integral). Es un agua muy rica en almidón y en minerales y se usa -desde siempre- como rehidratante en situaciones de vómitos o diarreas. Además el almidón que contiene, contribuye a regular la diarrea, ejerce efectos suavizantes sobre la pared irritada del estómago y del intestino y resulta un nutriente para la flora intestinal beneficiosa, lo que favorece su crecimiento.

Por otro lado, la bebida de arroz se obtiene de arroz molido o de harina de arroz y aporta todos los nutrientes del cereal que han quedado disueltos en el agua. Es interesante por su ausencia de alérgenos (sin lactosa, sin gluten, sin proteína de leche) que la hace apta celíacos o intolerantes a la lactosa. Es muy digestiva y por eso se puede dar a niños muy pequeños, a ancianos o en situaciones de inflamación intestinal. Por su pobre contenido en grasas es un recurso ideal para deportistas o en situaciones de control de peso.

 

IS: Entonces, en el caso de “leche de almendras” o la bebida de almendras, la diferencia en el nombre sólo sería un cuestión de costumbre o de relevo generacional?

R: No estrictamente. La “leche de almendras” que nos daban nuestras abuelas para merendar se preparaba disolviendo en un vaso de agua una cucharada sopera de crema de almendras. Consiste en un preparado a base de concentrado de almendra, al que se añade bastante azúcar (casi un 60% del total). Aporta abundante energía procedente de los azúcares y aunque también aporta todos los nutrientes de la almendra, representa una baja proporción.

Mientras que la bebida de almendras que se comercializa actualmente, lista para beber, se ha obtenido procesando la pulpa del fruto con el fin de extraer la mayor cantidad de nutrientes, aporta menos de un 7-8% de azúcar y que en gran parte procede de la propia almendra pero además aporta pequeñas cantidades de proteína vegetal y cantidades por lo menos interesantes de vitaminas, minerales. Aproximadamente contiene sólo un 2% de grasa que es predominantemente insaturada, por tanto, cardiosaludable.

 

IS: ¿Cómo se hace una bebida vegetal?¿Qué determina su calidad nutricional?

R: Podríamos decir que todas estas bebidas comparten esencialmente el proceso de elaboración. Las semillas, las habas o los frutos son sometidas a remojo o maceración por un tiempo, con un leve tratamiento de calor según el caso. Luego se muele obteniendo un puré del que se extrae el jugo en el que se han disuelto la mayor parte de los nutrientes.

Aunque los procesos de elaboración que se siguen son determinantes en la calidad de la bebida resultante (tratamientos térmicos más o menos agresivos), la calidad nutricional depende de: 1- la materia prima utilizada (selección de semillas y frutos de calidad garantiza un mejor aporte de nutrientes), 2- la limitación en el uso de aditivos (colorantes, conservantes, aromatizantes, etc) y 3- la composición de la bebida. Este último punto determina el valor nutritivo de la bebida obtenida. Por ejemplo, añadir mucho azúcar (especialmente blanco) aumenta innecesariamente las calorías. Las combinaciones de frutos secos y cereales son interesantes por que se complementan aportando una mayor variedad de nutrientes.

 

IS: A partir de qué edad puede recomendarse su introducción en el hábito alimenticio infantil?

R: De acuerdo con las recomendaciones de consenso en Pediatría que marcan las pautas de introducción de los diferentes alimentos, estas bebidas podrían asimilarse perfectamente por el niño a la par que sus correspondientes: en cuando se introducen las harinas de arroz, trigo y avena al lactante, por ejemplo, significa que también es capaz de asimilar sus bebidas. No obstante, por razones de equilibrio entre los alimentos y los volúmenes que el lactante es capaz de ingerir diariamente, es muy probable que “no quepan” en la dieta hasta los 12 o los 18 meses, porque entre los 6 y los 12 meses, la ingesta de leche recomendada debe ser de 500 ml al día, según la Sociedad Española de Pediatría.

 

IS: Corre tanta información y desinformación sobre las bebidas a base de soja… ¿Cree que debería aclararse que las bebidas a base de soja puedan ser consumidas por los niños?

R: La soja es un haba, por tanto como legumbre, siguiendo el anterior razonamiento un niño podría asimilar bien la soja a partir de los 10 meses. Su introducción, no obstante, queda supeditada a las pautas del pediatra.

Tenga en cuenta que, en circunstancias especiales, ha habido lactantes que han tomado leches infantiles con base de soja desde muy temprana edad: ha habido fórmulas infantiles de soja destinadas a lactantes que, por intolerancia o alergia, no podían tomar leches maternizadas con base de leche de vaca y se introducía desde el destete.

La soja es un alimento que arrastra mitos y confusiones. Por ejemplo: se dice que dificulta la absorción intestinal de determinados nutrientes pero esto sucede de forma ni más ni menos importante que con otros alimentos. Además, durante la elaboración de los alimentos a base de soja, los tratamientos que recibe (remojo, fermentación, calor, etc) se inactiva una gran parte de estos componentes.

La soja ni es bociógena, ni altera el desarrollo hormonal de los niños, no hay evidencia científica robusta sobre ello. Es evidente que no es así por que, si se observa poblaciones de países orientales en la soja tiene un peso importante en la dieta de toda la familia, no se ve que padezcan con mayor frecuencia que nosotros estos problemas que se supone que causa.

 

IS: Podría indicarme qué bebidas vegetales por su interés nutritivo deberían recomendarse?.

R: De forma muy general, todas ellas son un buen recurso en dietas exentas de lactosa y de gluten (excepto la bebida de avena y de espelta).

Son bebidas muy digestivas, no aportan colesterol y aportan poca grasa aunque cardiosaludable (aceites grasos monoinsaturados y polinsaturados), lo que las convierte en una buena opción en dietas bajas en grasas y colesterol.

Todas ellas contienen minerales en cantidades pequeñas pero con suficiente valor aditivo para considerarse en el global de la dieta del niño. En este sentido, aportan Magnesio y Fosforo, dos minerales implicados en el desarrollo muscular, esquelético y cognitivo del niño. La bebida de espelta y de avena aportan hierro, la de espelta y de almendra proteínas vegetales Muchas pueden contribuir al aporte de calcio (almendra y avena que, en ocasiones también se enriquece con calcio).

 

IS: Quizás sería necesario aclarar en qué casos las leches vegetales pueden sustituir o alternar (enriqueciéndolas con vitaminas o minerales etc) la administración de leche de vaca?

R: Las bebidas vegetales caben en la dieta infantil variada como una fuente más de nutrientes. No sólo puede ser ideal como un tentempié refrescante en verano, por ejemplo, sino también vale la pena considerarlas en la confección de guisos, salsas o pasteles (la sustitución de la leche de vaca reduce aporte de grasa y da mayor digestibilidad al plato).

En dietas veganas o cuando no es posible consumir leche de vaca pueden suponer una alternativa. Si bien el calcio procedente de la leche de vaca es el más biodisponible (el intestino tiene mayor capacidad para absorberlo) eso no significa que el calcio de otras fuentes no sea aprovechable. Hay que tener en cuenta que para aprovechar el calcio hay otros nutrientes esenciales implicados en su absorción (vitamina C la facilita, el exceso de grasas saturadas o de proteína animal lo dificulta) y otros nutrientes imprescindibles para su fijación en el hueso: la vitamina D, el fosforo y el magnesio.

 


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