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Intoxicaciones infantiles, cómo actuar

Fecha de publicación: 25/02/2008


El Dr. Repetto es Doctor en Ciencias y en Medicina y lleva 50 años dedicado a la Toxicología; ha sido Profesor Titular de Toxicología en la Universidad de Sevilla y Director del Instituto Nacional de Toxicología, sede regional en Sevilla.



Infancia Segura: En general, ¿prestan los Pediatras suficiente atención a las intoxicaciones entre los niños?.
Respuesta:
Puede asegurarse que los Pediatras son los médicos que más se han preocupado de la prevención y el tratamiento de las intoxicaciones; hace ya 70 años que promovieron un movimiento de concienciación que culminó con la creación en Chicago, en 1953, del primer servicio de información toxicológica del mundo, a impulsos de la Academia de Pediatría del Estado de Illinois.

IS: ¿Cuál es la función de estos servicios ?
R: Además de los tóxicos de origen natural, que son numerosos a pesar de la falacia publicitaria de asimilar lo natural con lo saludable, el desarrollo de la industria Química, con la síntesis y comercialización de millones de productos de variadas aplicaciones, hace imposible que un clínico pueda saberse cuales son las características tóxicas de cada sustancia, cómo prevenir las intoxicaciones y cuales son las características clínicas de cada una de ellas y su tratamiento; se hizo necesario contar con facultativos especializados en informar y asesorar a los clínicos y también a las autoridades sanitarias.


IS: ¿Existen en España servicios de esta índole?
R: Desde 1971, el Instituto Nacional de Toxicología puso en marcha uno en Madrid, que después se complementó con otros dos en Barcelona y Sevilla; sin embargo, con un absurdo afán centralista y retrógrado estos dos últimos han sido suprimidos recientemente. Esta actuación contradice claramente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que proponen la existencia de un servicio o centro de información por cada diez millones de habitantes, dadas las innegables características regionales que presentan las etiologías tóxicas. Aparte de este servicio oficial, algunos grandes hospitales cuentan con un pequeño servicio. En otros países existen asociaciones nacionales de los centros de información, para colaboración mutua, integradas, a su vez, en asociaciones internacionales que celebran congresos bianuales.
Y no debe olvidarse que una buena y urgente información y correcto asesoramiento salva vidas y ahorra recursos.

IS: ¿Hay datos epidemiológicos de la incidencia de las intoxicaciones infantiles?.
R: Numerosos y contundentes. Según la Poison Control Centers Association de los Estados Unidos, sobre 1,154.000 consultas recibidas en 2003, el 39% correspondía a presuntas intoxicaciones de niños menores de 3 años, y el 52% a menores de 6.
Sin embargo, aunque el número de incidentes aumenta continuamente, las muertes en menores de 6 años han disminuido.
Por su parte, se constató que 8.000 embarazadas habían estado expuestas en 2003 a productos domésticos y vapores tóxicos.
El National Poisons Information Service (Londres) recibió en 1999 187.000 consultas, de las que el 23% correspondía a niños menores de 5 años.
En el Servicio de Información Toxicológica, del Instituto Nacional de Toxicología (Madrid), de 137.085 llamadas atendidas en 2003, el 31,4% se refería a niños de menos de 2 años, alcanzando el 18,7% las relativas a los niños de 19-24 meses.

IS: ¿y cuales son los agentes etiológicos de mayor incidencia?
R: Para el Servicio de Información Toxicológica, del Instituto Nacional de Toxicología (Madrid) los productos implicados con mayor frecuencia fueron:
· Medicamentos, 43,4 %
· Productos de limpieza 30,7 %
· Cosméticos, 5,4%
· Agroquímicos, 5,2%
· Productos del hogar, 4,7%, etc.

Para el National Poisons Information Service (Londres) los agentes más frecuentes son: paracetamol, ibuprofeno, productos de limpieza, píldoras anticonceptivas, etc.
En una revisión de muertes infantiles en Inglaterra y Gales (1968-2000), realizada por Flanagan y colaboradores (2005), el número de muertes por intoxicación en menores de 10 años descendió un 80%, la mayoría fue por inhalación de gases en fuegos, seguida por medicamentos.
El Centro Antitóxicos de Caracas recibió entre 1993 y 1997 2.700 consultas sobre intoxicaciones infantiles: la mayoría originadas por "uso inapropiado de medicamentos", principalmente: acetaminofeno, metocloproamida y diazepam; le siguen plaguicidas y venenos animales.

IS: ¿Podrían las asociaciones de pediatras jugar un papel más activo en relación con estos aspectos?
R: Creo que sería de gran utilidad el adaptar a cada país el llamado Registro de PedTox, creado en 1988 por la Asociación Nacional de Médicos de St. Louis (MO, EE.UU), para recoger todos los casos de intoxicaciones infantiles, lo que ayudaría en labores de prevención y de tratamiento. Puede encontrarse información sobre este registro en la revista Toxicology, 1996, 107,2,153-158.

IS: ¿Es que cambian los agentes y los tratamientos en función del tiempo, y no solo de los lugares?
R: Ciertamente. En Italia se vio que en los años 90 disminuyeron los casos por ingestión de analgésicos, ansiolíticos y detergentes, pero aumentaron por plantas. En otros lugares hubo diferente evolución.


IS: ¿Qué puede hacerse en el terreno de la prevención?.
R: Mucho, actuando en las distintas facetas preventivas, así,

En la Prevención Primaria Pasiva, tratando de disponer de:
· envases resistentes a niños
· envases pequeños ( con pocas dosis)
· productos menos tóxicos
· presentación menos atractiva de medicamentos y de otros productos ( colores menos atrayentes, como de caramelo, chocolate, etc.)

Mayor actividad en la Prevención Primaria Activa, que consiste fundamentalmente en educación / información. Por ejemplo, teniendo bien presente que no existe el "envase a prueba de niños", ni tampoco el "almacenamiento seguro", debe inculcarse a padres y cuidadores (abuelos, etc.) la importancia de mantener los medicamentos y cualquier producto químico fuera del alcance de los niños. También, debería extremarse la prudencia ante:

· Los humos y gases, incluido el hábito de fumar de los padres
· La desinfección de piscinas y locales
· El uso de plaguicidas domésticos ( hay que ventilar bien los dormitorios tratados con antimosquitos de piretroides, antes de acostar al niño)
· Jamás mezclar lejías ni detergentes, pues puede originarse desprendimiento de gases tóxicos (cloro, amoniaco, etc.)
· El almacenamiento y correcta identificación de toda clase de productos químicos (principalmente lejías, detergentes para máquinas lavadoras de ropa o de vajillas, disolventes o desengrasantes, pinturas, medicamentos, y anticongelantes para automóviles, etc.)
· Al medicar no desatender ninguna queja o aviso de intolerancia o susceptibilidad, por mucha experiencia que se tenga con un medicamento en otros niños.
· Desconfiar de la potabilidad de aguas y salubridad de ciertos alimentos. Sobre este último aspecto se debe ser cauto con los llamados "nuevos alimentos" y medicamentos obtenidos por biotecnología o por lisado de proteínas; la posibilidad de provocar reacciones inmunitarias o tener impurezas tóxicas consecuentes al proceso de producción ( por ejemplo, al variar la cepa bacteriana productora) justifica no precipitarse en su administración hasta absoluta verificación de inocuidad.
· Rechazar de plano la permisiva y arriesgada regla de algún malhadado autor de que "una píldora de algo no lesiona a nadie", referida a que una única dosis para adultos no intoxicaría a un niño. Por el contrario, son extraordinariamente peligrosas las dosis únicas de antidiabéticos orales, clonidina, clozapina, morfina, etc.

Posiblemente, la idea fundamental a llevar a todo el mundo - niños, familiares, médicos, educadores, sanitarios, fabricantes, publicistas, etc.- debería ser la de extremar la prudencia con los niños, en todos los aspectos.

IS: ¿I en cuanto al tratamiento?
R: Aquí también hay que ser prudentes con el niño. Los tratamientos de las intoxicaciones también evolucionan con el tiempo; al igual que hay actuaciones terapéuticas que están hoy totalmente obsoletas, se debe ser cautos en el ensayo de propuestas que crean modas injustificadas. La aplicación de nuevas actuaciones terapéuticas y de nuevos antídotos exige su estudio previo.

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