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Síndrome de indefensión parental (SIP)




Este trastorno que expongo, síndrome de indefensión parental (SIP), me ha surgido en la práctica clínica cotidiana después de ver multitud de casos de separación y divorcio de parejas que han quedado en lo que vengo a llamar situación asimétrica de poder. Es decir, que uno de los ex cónyuges se halla en una situación de poderío (económico, judicial, social, etc.) que le permite una superioridad en el ejercicio de sus acciones con respecto al otro cónyuge y sobre la familia en general. Mientras que el otro miembro de la pareja se encuentra en una situación de indefensión con respecto a los movimientos que ejecuta esta otra parte prepotente. Advierto aquí que ambas situaciones, de poderío y de indefensión, pueden ser reales o aparentes, pero, en la práctica, los protagonistas que asumen el papel de víctimas las viven siempre como reales.


Las reacciones del ex cónyuge que se considera en inferioridad de condiciones, acostumbran a pasar por varias fases. En una primera fase, podemos encontrarnos ante una actitud de crítica interiorizada y racionalizada ante las acciones que efectúa la ex pareja vejatoria (lo que denomino: respuesta de crispación contenida), como si el miembro que se siente victimizado intentara encontrar una explicación o justificación al porqué de las actuaciones que se viven como agraviantes, y así, de esta manera, al asumirlas como inteligibles (aunque en realidad sean incomprensibles) se tranquilice el miembro que se siente indefenso y pueda transmitir estas elucubraciones tranquilizadoras a los hijos a su cargo. Otra fase que puede presentarse (bien sea a continuación de la primera o como inicial reacción), será la aparición brusca o progresiva de una reacción defensiva exteriorizada (respuesta de violencia manifiesta), contraatacando con virulencia, tanto a nivel verbal (a veces, también físico) como en las acciones judiciales que se emprendan, actuando en solitario o con la alianza de los hijos. Pudiendo llegar a una última fase (aunque también es posible que esta se presente en primera instancia), en la que el miembro que se encuentra en situación de indefensión llegue a sufrir un cuadro ansioso-depresivo que desemboque en un estado de desesperación tal que le deje inerte e impotente para responder a los agravios de la otra parte (lo que he venido a llamar respuesta de inhibición conductual).

En conclusión, este síndrome de indefensión parental (SIP) explicaría muchos casos que se diagnostican como de manipulación de los hijos por parte de un ex miembro de la pareja (habitualmente el que tiene los hijos a su cargo) en contra del otro y que se han venido a etiquetar equivocadamente con el supuesto síndrome de alienación parental (SAP), anunciado por el psiquiatra estadounidense Richard Gardner en 1985. Así, pues, es la indefensión la que produce esta sorprendente reacción defensiva (que a Gardner le debió parecer alienadora) de un progenitor que cree estar -o está realmente- en una situación desventajosa, en contra del otro, que aparentemente está en una posición de superioridad, que le permite ser un ventajoso atacante.
"El SIP explicaría muchos casos que se diagnostican como de manipulación de los hijos por parte de un ex miembro de la pareja"

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