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ACCIDENTE ELAPÍDICO
En el accidente elapídico las lesiones provocadas por las marcas de los dientes son bastante variables y en ocasiones no pueden ser visualizadas. El dolor local es una característica inconstante y el edema en caso de presentarse es discreto. Todo ello puede acompañarse de sensación de parestesia en la zona próxima a la mordedura que progresivamente va extendiéndose hasta abarcar todo el miembro afecto.

Minutos más tarde o algunas horas después del accidente las parestesias se generalizan apareciendo graves manifestaciones neurológicas (sintomatología neurotóxica).

El primer signo en aparecer es la ptosis palpebral bilateral con limitación de los movimientos oculares. Este signo junto a la parálisis de la musculatura facial da lugar a la facies miasténica. Posteriormente aparece dificultad de acomodación visual por compromiso de la musculatura ocular intrínseca lo que da lugar a visión borrosa y diplopía. Todo ello puede acompañarse de oftalmoplégia y anisocoria (con enlentecimiento del reflejo fotomotor), dificultad para la deglución, sialorrea y disminución del reflejo del vómito (por parálisis de la musculatura velopalatina, de la masticación y de la deglución).

Otras manifestaciones importantes que pueden presentarse son la parálisis de la musculatura de los miembros y parálisis de la musculatura torácica.. La obstrucción de las vias aéreas por acumulo de secreciones y la parálisis de los músculos intercostales o del diafragma pueden ser causa de muerte.

Hay que subrayar que los accidentes humanos por las serpientes del genero micrurus son completamente excepcionales en Argentina.

Por lo que respecta al tratamiento hay que tener en cuenta que los accidentes elapidicos deben ser siempre considerados de extrema gravedad. En estos casos medidas tales como la incisión y la succión de la herida (según algunos autores) pueden tener alguna utilidad, siempre que sean realizadas inmediatamente después de la mordedura. Sin embargo hay que tener en cuenta que tales maniobras pueden dar lugar a ciertas complicaciones que pueden agravar el cuadro clínico y por ello son desaconsejadas.

Los tratamientos tanto sintomáticos como de mantenimiento de las funciones vitales son de gran valor en estos casos destacándose la puesta en práctica de aquellas medidas destinadas a corregir las alteraciones respiratorias generalmente responsables del óbito.

La sueroterapia es considerada, en estos casos, como la etapa básica del tratamiento debiéndose de utilizar suero antielapídico (el suero antiofídico polivalente no es eficaz). La vía de administración generalmente recomendada es la intravenosa (cualquiera que sea la intensidad del caso).

Las dosis a administrar serán precisadas por el personal médico que atiende al accidentado (teniendo en cuenta el estado del mismo).